Según una evaluación del Banco Interamericano y la Organización de Estados Americanos, la región de América Latina y el Caribe (ALC) necesita estar mejor equipada para hacer frente a los ciberataques. La ciberdelincuencia adopta principalmente la forma de estrategias de piratería informática como el malware, el phishing y los ataques de denegación de servicio (DoS). Además, la creciente preferencia de los consumidores de la región por los pagos móviles aumenta la necesidad de seguridad de las aplicaciones a medida que se generalizan los pagos basados en aplicaciones y aumenta la inversión en la creación de aplicaciones de pago. Los principales impulsores de la industria latinoamericana de la ciberseguridad han sido el uso de nuevas tecnologías como IoT, Big Data e inteligencia cognitiva, así como la aceptación de los servicios gestionados basados en la nube. En determinados países, como Brasil, la presión por aplicar soluciones IoT como parte de los programas de transformación digital crece con rapidez y convulsiona la industria latinoamericana. Brasil es el país que más ingresos genera en el sector de la ciberseguridad en América Latina. Las empresas brasileñas invierten de forma agresiva en soluciones y servicios de ciberseguridad para asegurar los sistemas empresariales y cumplir con las nuevas normativas. Y con justa razón: según un estudio de Eset Research, el país ocupa el 4.º lugar de América Latina debido al número de ciberamenazas registradas en el 1.er semestre de 2024.

El sector privado es el principal motor de la inversión brasileña en ciberseguridad, sobre todo en los servicios bancarios y financieros, el comercio electrónico, las telecomunicaciones, etcétera. El sector gubernamental representa alrededor del 20 % del mercado brasileño de la ciberseguridad. Argentina y México también están invirtiendo mucho en ciberseguridad, tanto en herramientas como en capacitación.